Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman
¿Dónde y cuándo se establece el texto escrito de la Hagadá de Pesaj – el Relato de la Pascua Hebrea -? El relato comienza como tradición verbal en los tiempos bíblicos y en forma oral se transmite hasta la primera redacción escrita de la jurisprudencia hebrea, llamada “Mishna”, en el siglo III e.c. La Mishna se redacta en la principal academia rabínica de Judea de ese entonces, dirigida por Rabí Iehuda Hanasi, ubicada en B’nei B’rak, muy cerca de donde hoy en día está el aeropuerto internacional de Israel. Es en la Mishna, donde figuran las preguntas que dan pie al relato de Pesaj-Pascua:
“Ma nishtaná halailo azé” ¿Por qué es diferente esta noche de todas las noches?
Todas las noches comemos pan leudado y pan sin leudar; esta noche, sólo pan sin leudar. Todas las noches comemos toda clase de hierbas, esta noche sólo hierbas amargas…
Todas las noches comemos carne asada, hervida o estofada, esta noche sólo carne asada.
Todas las noches no debemos mojar los alimentos ni una sola vez, esta noche, dos veces.
Todas las noches comemos sentados, hoy comemos reclinados (como las personas de la aristocracia).
La Mishna establece luego tres guías para las respuestas. Son guías para que el dueño de casa responda esas preguntas a su familia. ¿Cuáles son esas guías?
La primera dice “El padre enseña de acuerdo con el entendimiento del hijo”. El padre debe explicar en forma que lo entiendan quienes están escuchando. Algo que debe saber todo educador: el maestro tiene que hablar para el nivel del alumno.
La segunda guía que da la Mishna es “comenzar el relato con ‘un arameo errante fue mi padre’ hasta al final del episodio”. ¿De qué episodio está hablando? La Mishna no aclara cuáles versículos bíblicos cita, supone que todos los lectores saben la Biblia de memoria y tienen claro que aquí se trata de Deuteronomio, (26: 5 a 8), “Un arameo errante fue mi padre, y bajó a Egipto para habitar allí, y vino a ser una nación fuerte y poderosa. Mas nos maltrataron los egipcios, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. Entonces clamamos a nuestro Señor y el Señor oyó nuestra voz… y nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo extendido…”
La tercera guía que da la Mishna es “comienza con desgracia y termina con alabanza”.
Durante mucho tiempo no hubo texto fijado para las respuestas, cada uno respondía según las guías establecidas. Los estudiosos pensaban que hacia el siglo IX e.c., comenzó a usarse en la gran mayoría de las comunidades judías, el texto de Hagadá con preguntas y respuestas incluidas, preparada en las academias rabínicas de Babilonia (hoy Irán). Pero a fines del siglo XIX aparecieron en la “Gueniza” (altillo) de la sinagoga Ben Ezra de El Cairo, copias escritas de diferentes hagadot (relatos de Pesaj) utilizadas en las comunidades judías del Oriente hasta mediados del siglo XIII.
En esa Gueniza de la sinagoga de El Cairo aparecieron algo más de 330.000 documentos procedentes del siglo IX al XIX, dejando mil años de historia al descubierto. En 1897 el Prof. Israel Abrahams de la Universidad de Cambridge publicó su estudio de las hagadot encontradas en ese altillo. Son trece textos manuscritos, algunos en pergamino, otros en papel. Lo más curioso es que todos son diferentes. El Seder (orden) de la ceremonia es distinto, las comidas citadas son otras.
Las tradicionales preguntas (“¿por qué es diferente esta noche de todas las noches?” etc.) no son las mismas que trae la Mishna. Algunos textos tienen dos o tres preguntas, otros tienen cuatro, o cinco. En alguna hagadá las preguntas las hace el padre y las respuestas corresponden a los hijos, en otras las preguntas son de los hijos. Algunas hagadot son cortitas, otras muy largas, hay textos de entre 2 y 16 páginas. Hay hagadot que citan frases de los rabíes que el siglo IV e.c. prepararon en la Tierra de Israel un complemento de la Mishna llamado “Guemará de Jerusalem”. La Mishna junto con esta Guemará, se llama “Talmud de Jerusalem” 1.
Hay otras hagadot muy cortas, del rito caraíta, que no acepta ningún Talmud, ninguna elaboración rabínica. Estas hagadot se limitan a transcribir algunos versículos de Torá (Pentateuco), con escaso comentario. La interpretación se realizaba verbalmente por cada lector. No se sabía que en ese entonces, tantos judíos en Egipto y todo Oriente eran caraítas, la documentación encontrada en la Gueniza lo puso de manifiesto. Los caraítas y su desarrollo a través del tiempo son un tema aparte.
Otras hagadot que aparecieron en la Gueniza citan frases de rabíes de las academias rabínicas de Babilonia. Este es el texto que casi sin cambios, se sigue hasta hoy en día en casi todas las comunidades judías.
El texto de la Hagadá que hoy utilizamos se discute al prepararse en Babilonia, en el siglo VI, un segundo complemento de la Mishna de la que ya hemos hablado. Este complemento se conoce como “Guemará de Babilonia”. La misma Mishna del siglo III junto con esta Guemará del siglo VI, se llama “Talmud de Babilonia”. Queda claro que hay dos conjuntos de documentos llamados “Talmud”: el de Jerusalem, que mencionamos antes, y el de Babilonia. El más conocido es este último 2, y a él nos referimos cuando decimos solamente “Talmud”.
Los rabíes de la Guemará de Babilonia trabajan analizando el texto de la Mishna. Lo más interesante es que estos rabíes no se limitan a preparar respuestas para las preguntas de la Mishna. Ellos desarrollan en profundidad las ideas presentes en el episodio de la liberación de Egipto.
Vamos a leer algunas líneas de la discusión de los rabíes sobre este tema en el Talmud de Babilonia, Tratado Pesajim (Pascuas)3. La discusión plantea los derechos de liberación nacional y de libertad personal.
Una voz pregunta: “El relato del Éxodo comienza con desgracia. ¿Qué se entiende por desgracia?”
Los rabíes recuerdan dos contestaciones. Una es la de rabí Samuel, jefe de la academia rabínica de Nehardea en el siglo III e.c. Rabí Samuel entiende que la mayor desgracia de los hebreos fueron “las cosas que otros hicieron” a los hebreos:
Deuteronomio, 26: 6. Los egipcios nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. Por eso rabí Samuel comenzaba su narración de Pascua diciendo: “Esclavos fuimos del faraón de Egipto y es nuestro deber narrar la historia de la libertad”.
¡Hace 1.500 años aparece en un texto de Ley Hebrea, el concepto de enseñar sobre Libertad como un deber de cada maestro! En cualquier sociedad, tanto antigua como moderna, sólo puede haber libertad cuando hay Ley que lo garantiza. En el texto bíblico, esa Ley es la Torá (Pentateuco). En las legislaciones americanas, en cuanto logran su independencia y liberación del yugo colonial, esa Ley es la Constitución.
¿Recuerdan las palabras de Artigas en el Congreso de Abril de 1815? “Es muy veleidosa la probidad de los hombres. Sólo el freno de la Constitución puede asegurarla”. Artigas está repitiendo los conceptos que se elaboraron en América a partir de las ideas de la revolución francesa y la independencia norteamericana. Todas ellas recogen la elaboración bíblica del derecho de libertad.
“Esclavos fuimos” dice rabí Samuel. Fuimos nosotros, todo el pueblo. ¿Y eso qué quiere decir? Hubo rabíes que discutieron: La esclavitud ¿es memoria hebrea de una situación pasada en Egipto o enseñanza para cualquier lugar y tiempo, presente o futuro, de exilio y de privación de libertad? Hay muchas esclavitudes de nuestro tiempo. Da para pensar: ¿de qué nos sentimos esclavos nosotros?
Rashi, Rabí Shlomo ben Isaac de Troyes, el gran comentarista de Ley hebrea del siglo XII, explica así: libertad -en hebreo “dror” deriva del verbo hebreo “dar” que significa habitar. Ser libre es entonces: habitar donde uno quiere y no donde le mandan.
La otra contestación que menciona la Guemará es la de Rav, jefe de Sura, la academia rival de Nehardea, en Babilonia, en el mismo siglo III e.c. Rav dice que la mayor desgracia de los hebreos fue “las cosas vergonzosas que hicieron por ellos mismos”. ¿A qué se refiere él? A ser idólatras. Por eso comenzaba la narración de Pascua diciendo “Antes de Abraham, nuestros antepasados fueron idólatras” . La historia de Abraham es la saga del primer hombre que se liberó de los ídolos, de las ataduras de su propio miedo y sus instintos. ¿Hoy en día, tal vez seguimos teniendo similares ataduras? La Hagadá de Pesaj nos lo hace preguntar a nosotros mismos, cada vez que la leemos.
Respetando la regla de la Mishna, “comienza con desgracia y termina con alabanza”, rabí Samuel y Rav finalizan con alabanza al Señor .
Algunos comentaristas dicen que mientras rabí Samuel se refiere a la libertad física, Rav alude a la libertad espiritual. La que nos libera de las ataduras que nosotros mismos nos imponemos. Los rabíes de la Guemará no toman posición entre la postura de Samuel y la de Rav. No hay contestación cierta hasta hoy. La pregunta sigue abierta: ¿Cuál ser humano puede considerarse libre? ¿El que vive donde decide sin que nadie se lo mande? ¿El que no rinde pleitesía a ningún ídolo?
Un cuento. Un padre estaba relatando en la noche de Pesaj en la mesa familiar a sus hijos pequeños y a su esposa, la saga bíblica de la esclavitud en Egipto y la dura posición del Faraón con respecto a sus esclavos. El padre explicó que todos los seres humanos descendemos de Adán y Eva y debemos tratarnos como una familia. En ese momento la esposa le preguntó:
– Dime, esposo mío. Con todo el daño que hizo el Faraón al Pueblo Hebreo durante la servidumbre de Egipto, ¿cómo podemos decir que ese Faraón era de nuestra familia?
El marido suspiró.
– Tienes razón, esposa mía. Creo que el Faraón era de “tu lado” de la familia.
Como era de esperar, al finalizarse en Babilonia en el siglo IX la compilación de la Hagadá, incluye las dos contestaciones, la de rabí Samuel y la de Rav. Los rabíes que recopilaron la Hagadá tenían tal respeto al Talmud que no dejaron de lado ninguna de las dos enseñanzas.
El texto del Talmud de Babilonia también menciona otra discusión, entre Rabí Akiba y Rabi Tarfon, realizada en Bnei Brak, a comienzos del siglo II e.c. En ese entonces el Templo de Jerusalem estaba destruido, los judíos vivían en el exilio y los romanos tenían prohibido a los hebreos entrar a las ruinas de Jerusalem. Los hebreos de ese tiempo soñaban con la liberación nacional, Roma para ellos era como el Egipto de sus ancestros. La discusión se centra en qué está primero: la liberación nacional, simbolizada por el Exodo de Egipto, o la libertad individual, sobre los propios miedos e instintos o los ídolos a los que la gente rinde adoración. Aún hoy, esta discusión también sigue abierta y el tema es actual. La liberación nacional, ¿es un paso previo e indispensable para la libertad individual? O ¿quienes no son capaces de liberarse de las ataduras del miedo y el instinto no pueden llegar a la liberación nacional?
Qué dijeron exactamente Rabí Tarfon y Rabí Akiba en ese momento, no se sabe con certeza. Pero es a Rabí Akiba que se atribuye haber finalizado esa discusión con la frase con la cual finaliza el texto de la Hagadá tradicional “que el año próximo celebremos la Pascua en Jerusalem”. La frase encierra muchos sueños; por un lado, quizás, en aquel entonces, poder expulsar a los romanos de Jerusalem, y por otro lado, mantener viva la esperanza mesiánica a la liberación nacional e individual y pregonar libertad en la Tierra a todos sus habitantes.
La liberación nacional del pueblo hebreo podía haber quedado sólo para la historia y la esperanza. Pero no fue así. La evolución de la interpretación rabínica supo encarar en el derecho de independencia y libertad los objetivos del desarrollo humano, entendiéndolo como un proceso creciente de autoliberación del hombre. Se interpretaron las palabras de:
Exodo 6: 6 y 7 “Te sacaré, te libertaré, te redimiré de la servidumbre egipcia y te tomaré por Mi pueblo” que se repiten en el texto de la Hagadá, como los diferentes aspectos de la liberación nacional. Liberación política (te sacaré), económica (te libertaré), intelectual (te redimiré) y espiritual (te tomaré por Mi pueblo). La interpretación apunta a que la liberación nacional no es un suceso sino un proceso, que debe llegar a satisfacer las libertades básicas: de la necesidad, de la tiranía, de enseñanza y estudio, de expresión del pensamiento, entre otras. La apertura hacia la libertad subyace en todo el sistema de valores judaicos, subrayando la posibilidad de elegir que tiene el ser humano y la obligación de asumir las responsabilidades de la propia elección.
1 – La Mishna se reparte por temas en 65 Tratados. La Guemará de Jerusalem comenta 39 de esos Tratados.
2 – El Talmud de Babilonia comenta 36 de los 65 Tratados de la Mishna.
3 – Talmud Tratado Pesajim, folio 116 a.
4 – Josué, 24:2-3
5 – Talmud, tratado Pesajim (Pascuas) folio 116
La Hagadá de Pesaj – El relato de la Pascua hebrea
11/Abr/2014
Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman